Fructosa puede dañar el hígado de niños - Esmigastro
Hepatología / 19 marzo 2019

Fructosa puede dañar el hígado de niños

La fructosa que contienen muchos alimentos en la actualidad, podría dañar el hígado de los niños, ellos en la actualidad se enfrentan a más preocupaciones y una de ellas es la salud, la obesidad infantil en México es un problema cada vez más grande.

 

Veamos cómo estaba la obesidad infantil en 2016:

  • 41% de los adolescentes entre 12 y 19 años presentaban obesidad
  • 38% de los niños entre 5 a 11 años eran obesos

 

 

Parecieran dos simples datos pero la cifra es alarmante por todas las complicaciones de salud que conlleva y hoy podrían enfrentarse a un enemigo más, el hígado graso.

 

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un tipo de azúcar que se encuentra de manera natural en todas la frutas, pero también hay fructuosa derivada del jarabe de maíz y que se utiliza comúnmente en alimentos y bebidas procesadas ya que esta modificación de la fructosa no aporta calorías.

 

¿Por que la fructosa daña el hígado de los niños?

Un estudio reciente buscó demostrar cómo la ingesta dietética de fructuosa puede aumentar las concentraciones de ácido úrico y éstos a su vez podrían aumentar la incidencia de hígado graso no alcohólico en niños.

 

En el estudio participaron 271 niños con obesidad y diagnosticados con hígado graso no alcohólico, a todos se les llevó a cabo un monitoreo de consumo de fructuosa y además se analizaron sus hábitos dietéticos antes del estudio.

 

Al término de estudio se observaron los siguientes resultados:

  • 37% presentó inflamación del hígado.
  • 47 % tuvo altas concentraciones de ácido úrico.
  •  El consumo de fructosa incremento 60% el riesgo de inflamación del hígado.

 

 

El consumo de fructosa estuvo asociado a los resultados y con esto podemos concluir que los niños que tienen altos consumos de fructuosa son más propensos a desarrollar hígado graso, presentar inflamación del hígado y además presentar complicaciones renales por el ácido úrico elevado.

 

 

La mejor recomendación es acudir al nutriólogo para que trate a los niños con obesidad y empiecen hábitos que cambien su vida y les brinde una vida plena para llegar a ser adultos sanos.

 

 

 

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